Uno de los pendientes abre nuevas líneas. Alguna vez recibí un texto que relacionada a Eugenio D’Ors con Mircea Eliade. Por lo que trabajar al crítico de arte, se volvió una consigna.
Este texto, dedicado a Cézanne, cubría un doble perfil. Un autor de interés frente a un pintor cuyo espíritu y trabajo son más vigentes que nunca.
En el pequeño libro, a través de fragmentos, D’Ors nos presenta la vida y la obra de el precursor del impresionismo, del hombre que jugaba con los colores, del artista que pintó 500 cuadros en 50 años, del revolucionario que aplicaba capas de color causando estragos en la crítica de su tiempo, del amigo e inspirador de Zola para una de sus novelas, del hombre que en su búsqueda espiritual encontró en la pintura y en sus motivos la paz necesaria.
Interesante entrada, que quizás requiera una nueva visita.
“… el hombre moderno adolece de una manera de oftalmía trascendental y de una real pereza por cuanto concierne a la visión a la previsión lúcida de los objetos materiales. Esta enfermedad constituye, de seguro, la herencia de tantos siglos de abuso en el ejercicio de la abstracción.” (p. 17)
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